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En las artes marciales, la meditación sobre las acciones pasadas nos conduce a la habilidad y destreza en acciones futuras

Actitud hacia el Karate

Una gran parte de las personas que desean hacer karate, lo hacen atraídas por la popularidad que estas poseen (Películas, exhibiciones, publicaciones etc ...) otras, lo hacen por el deseo de encontrar un camino para resolver situaciones violentas.

         Desde un principio, el practicante se da cuenta de que sus objetivos se cumplirán si existe un progresivo y tenaz entrenamiento. Algunos más allá de este reconocimiento preliminar, pues a poco de iniciarse abandonan. Evidentemente estas personas no tienen voluntad de trabajo y se excusan alegando que el karate no es para ellos , prefiriendo orientar sus intereses a algo menos exigente. Afortunadamente, la mayoría que participa de una clase, continua con la práctica de este dinámico arte.

         Durante las primeras semanas, el alumno aprende numerosas técnicas y su progreso. Durante este tiempo, es tan evidente que no da lugar a la impaciencia ,además de notar un mejoradísimo físico.

    Es muy importante que además de la tenacidad puesta en el entrenamiento, exista una regularidad, de ahí que resulta primordial seguir un programa razonablemente serio que evite desvíos del objetivo final, por ejemplo una vez suspendido en entrenamiento por varias semanas, es difícil reanudar la actividad, e incluso aunque trabaje en intervalos de tiempo , meses si , meses no, estará produciéndose más perjuicio que beneficio.

         Aprender a controlar la impaciencia, aceptar las críticas, entrenarse periódicamente son las disciplinas mentales más importantes que un karateka se debe exigir.

         Es interesante observar las circumstancias que llevan a una persona a abandonar la práctica de un arte marcial, siendo algunas de ellas las que a continuación se describen:
         -Desmoralizarse ante el hecho de que otras personas entrarón en el gimnasio, al mismo tiempo que nosotros ,han conseguido mayores logros (tienen un cinturón superior al nuestro, mejores cualidades físicas; elasticidad, potencia, etc...).

         -La falta de confianza en nuestra habilidad para alcanzar un nivel más alto.

         -Si comenzar a prácticar a corta edad, varias son las causas que pueden influir o al menos persuadirlo de que no tiene tiempo; como: Circulo de amigos con gustos y objetivos distintos, estudios, trabajo, matrimonio, etc ..

         -Actitudes negativas y agresivas entre los practicantes permitidas por los instructores.

            Para contrarrestar estas influencias negativas existen diversas actitudes dentro del tatami que influyen al practicante a mostrar una actitud disciplinada dentro del mismo; éstas podrían ser, la atmósfera dentro del mismo, el correcto programa de entrenamiento y la capacidad del instructor, la buena relación entre alumnos , lo que conlleva a efectuar otras actividades fuera del “Tatami”.

           Esa Atmósfera específica que existe dentro del Dojo es muy sutil para definirla. En gran parte es transmitida por la forma en que los otros se mueven, su disciplina y su manera de responder a las exigencias , en esencia esa energía que nos embarga cuando observamos a los demás trabajar intensamente.

         En ausencia de este clima, un Dojo parece un lugar carente de vida, para ello es muy importante la imagen que da el instructor . Un mal profesor, incapaz de inspirar respeto, inepto como docente, falto de conocimiento , tanto a lo que se refiere en la preparación física –lo que es más común – como la técnica, obviamente va a fracasar en la creación de ese ambiente propicio.

Por todo lo expuesto, y a modo de conclusión ,podemos decir que el karateka que se entrena regularmente, es porque valora el hecho de que el acondicionamiento físico y mental que recibe,  le proporcionará un cuerpo fuerte y una voluntad de hierro, que será presente en todos los momentos de su vida, tanto en el Dojo como en su vida privada.

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