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En las artes marciales, la meditación sobre las acciones pasadas nos conduce a la habilidad y destreza en acciones futuras

¿Por qué una persona debería estudiar Karate?

La mayoría estudiamos Karate hoy en día por muchas razones, tal vez iguales a las que tenían los hombres que lo practicaron siglos atrás. ¡Defensa! Los chinos incorporaron ejercicios desarrollados en Okinawa (Karate) a su entrenamiento religioso.

Una leyenda cuenta que una forma de meditación similar a nuestro Kata Sanchin fue desarrollada para ayudar a que los monjes entrenaran el estar "consciente".

Este es uno de los beneficios básicos que un estudiante obtiene del estudio de Sanchin. Incluso si la motivación primaria del estudiante es desarrollar la habilidad para la defensa, también obtendrá beneficios con los otros efectos producidos por la práctica del Karate (condición física, elasticidad, coordinación, concentración, técnica, katas, etc.).

Este tipo de aprendizaje no se adquiere en un corto plazo, sin embargo y desafortunadamente muchos maestros permiten que sus estudiantes crean que pueden desarrollar esas habilidadades en un corto periodo de tiempo.
Otros maestros más entendidos intentan no mencionar tiempos, concentrándose en los beneficios y las habilidades básicas que pueden ser adquiridas gradualmente por ese aspirante.

Un buen maestro ayuda a mantener la atención del principiante, enseñándole técnicas que pueden aprender fácilmente. También podemos hablar de esos nuevos estudiantes que sus razones para el aprendizaje del Karate es más profundo, y el adquirir esos conocimientos no va ligado a un tiempo de práctica, si no a un tiempo de comprensión.Aquellos de nosotros que pasamos muchos años estudiando y enseñando Karate, que con muchos esfuerzos hemos llegado a un cierto grado de entendimiento de este arte, deseamos que nuestros alumnos lleguen a ese grado de compresión y ejecución.

No podemos esperar que una persona sin conocimientos previos entre a una clase, y estudie con el mismo grado de apreciación que tiene el instructor después de diez años de entrenamiento.

Frecuentemente un nuevo alumno que solo desea estudiar estrictamente por razones de defensa personal, pretenderá de su instructor que todas aquellas cosas importantes para él, sean las mismas que su instructor considera importantes.Normalmente esos nuevos alumnos no tienen razones elevadas para querer estudiar Karate.

Quizá habrán oído o leído acerca de la filosofía y están interesados en esa fase del Karate, pero si su único afán es ejercitarse para saber golpear, lo podrán obtener de otras fuentes; fuentes mucho más fáciles. No vienen a Karate solo porque desean aprender a defenderse. No hay una razón buena o mala para estudiar Karate. Incluso si una persona quiere aprender para matar a otra persona, el instructor tiene el poder de cambiar esa actitud y razón, para volver a moldear esa personalidad y en general extraer lo mejor de la persona. Actualmente, Karate es un arma un tanto primitiva a la luz de las sofisticadas armas a disposición de cualquier persona. Una persona puede aparentemente querer matar a otra, pero ciertamente no elegiría como arma el Karate.

La persona elige este arte porque siente que estudiando Karate, ganará tal confianza en sí mismo que la venganza no será necesaria.La mayoría de los estudiantes son una extensión de sus maestros. Cuando se va a una escuela en la cual los alumnos son poco amables, agresivos, muy competitivos o en general actúan como animales en la jungla, no puede culparlos. Ellos son meramente el reflejo de su instructor

.En las escuelas de Karate siempre hay una persona que recibe por primera vez a ese posible alumno, esta informara al interesado dándole una visión de lo que puede tener con la práctica de este arte, conectando con el sentimiento de aquello que busca. Tratan de contarle a la persona que el Karate contiene más de lo que se aprecia a simple vista. Estas explicaciones generalmente son poco apreciadas, no causando impresión alguna.

Esa persona que viene a informarse en primer lugar está preocupada por sus problemas, los que causan que él esté allí en ese momento. Quizás ha sido agredido, o simplemente ha perdido su trabajo.Frecuentemente la gente se acerca al Karate porque ha sido herida en alguna manera, más bien psicológicamente que físicamente, encontrándose en un estado inestable, con la necesidad de descubrir algo nuevo o bien tirar la toalla.

Con frecuencia una persona está preparada para hacer un cambio en sí mismo y buscar algo que le vuelva la confianza junto a un guía. Esta es una de las razones del porque el trabajo de un maestro es tan importante.Durante una entrevista el instructor trata de informar al futuro estudiante acerca de aquellas razones más elevadas concernientes al estudio, pero realmente la idea que debe plasmar es la actitud global que prevalece en el dojo, mostrando al nuevo alumno una clase típica. Allí puede ver a la gente como karatekas practicantes, independientemente que sean banqueros, mecánicos, médicos, etc.

El sentir de los estudiantes en una clase, se basa en el afán de aprender un arte, todos con su mismo atuendo donde la única diferencia será el color de su Obi (cinturón). Inconscientemente estamos inculcando en el estudiante las reglas para entrar en nuestra escuela. Él tiene que aceptar los rituales, tiene que ser educado porque todo el mundo es cortés y está dispuesto a ayudar. Incluso si el nuevo estudiante fuese una persona conflictiva se sentirá fuera de lugar en un buen dojo. Pronto pasará esa línea y se sentirá confortable.En resumen, el único requerimiento de admisión realmente es que el estudiante acepte nuestras reglas. Sus razones son suyas y tienen poco significado en la tradición general del Karate. La persona se ve a sí mismo como análisis final. Si no está preparado para cambiar positivamente, no será capaz de realizar los ejercicios y movimientos que aparentemente no son importantes para la defensa personal. Pronto se volverá impaciente y se irá.Una persona que realmente necesita el entrenamiento llega a la escuela habiendo encarado varias frustraciones y problemas.

Mientras que esta persona estudia, todo su estilo de vida, actitud y personalidad debe cambiar mientras que desarrolla su Karate. Mientras progresa y alcanza nuevos objetivos, se enfrenta a la decisión de avanzar o retroceder. Invariablemente su entrenamiento de Karate va en paralelo a su lucha personal. Si no está preparado para encarar sus problemas personales encontrará que el Karate contiene demasiada disciplina para él. Irónicamente, esta falta de disciplina, y autocontrol es lo que lo ha llevado a sus problemas en primer lugar y es aquello que lo trajo a la escuela de Karate. Si está preparado para cambiar su forma de vida, estará preparado para lograr dominar Karate.  Cuando hablamos que el Karate cambia a la persona, lo que realmente estamos diciendo es que la persona se cambia a sí misma. Karate le brinda los medios para producir ese cambio.

La transformación física y mental que sentirá lo acompañará durante toda su vida. Mientras la persona se desarrolla, se transformará en el tipo de individuo que queremos como estudiante. Los alumnos pretenderán ser el tipo de personas que los instructores quieren, para ganar un lugar en la escuela. Si se mantiene en ello pronto será una persona con unas características especiales.

Artículo de Mattson Sensei 9° Dan Uechi Ryu
Traducción Sensei Carlos Ciriza Renshi Rokku-Dan
Editado por Red Marcial

 

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