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En las artes marciales, la meditación sobre las acciones pasadas nos conduce a la habilidad y destreza en acciones futuras

La Sala de Entrenamiento

(Artículo escrito para San Bao Zhong Ding, Sussex)
traducción de Susana del Valle y Javier Mesa

   He entrenado por todo el mundo varias artes marciales diferentes hasta ahora y aunque sus técnicas puedan ser distintas una de las cosas que todas ellas tienen en común es el respeto por el lugar donde se entrena. El título de este artículo, La Sala de Entrenamiento, sería mejor cambiarlo por el de El Espacio de Entrenamiento ya que los primeros practicantes de las artes marciales entrenaban al aire libre.

En muchas tradiciones de las artes marciales chinas aún es así, y los partidarios de las artes marciales malayas e indonesias también prefieren practicar al aire libre. Tanto si el lugar de entrenamiento es una sala hecha especialmente para entrenar, como si es el gimnasio de un colegio, un parque público o un claro en la selva, la actitud del artista marcial hacia el lugar de entrenamiento es la misma. Este sitio es el ruedo donde tiene lugar el entrenamiento del cuerpo y de la mente. Un emplazamiento para ser visitado en innumerables ocasiones donde se llevan a cabo los mismos rituales de la práctica, donde el artista marcial suda y a menudo sangra y con el tiempo la energía expandida por el practicante crea un campo especial de energía, de manera que una vez se entra en el área de entrenamiento no importa lo cansado o enfermo que se encuentre, él o ella se sentirá motivado y lleno de vitalidad de nuevo.

   En muchas artes marciales en las que se utilizan uniformes de uno u otro tipo, el quitarse la ropa de calle y ponerse la de entrenamiento distingue aún más el sitio donde se usan como un lugar en el que las preocupaciones, las búsquedas, las inquietudes, e incluso los modos de comportamiento de la vida cotidiana se dejan fuera.

     En las artes marciales japonesas las normas y reglamentaciones relativas al espacio de entrenamiento están claramente definidas y comprendidas por todos los practicantes. Al entrar o al salir de este lugar se saluda con una reverencia. Al comienzo y al final de las clases se hacen reverencias indicando respeto no sólo por los profesores presentes sino también por los antepasados, a los cuales bien se les podría dedicar un altar.

    Muchos de los estilos chinos son menos ceremoniosos pero si hay un altar dedicado al fundador de la escuela o a la deidad asociada en especial a la misma, se muestra respeto de forma individual encendiendo incienso y haciendo reverencias.

Muchos de los estilos de artes marciales en Indonesia y Malasia son enseñados y practicados por musulmanes y hay una serie de prácticas especiales relacionadas con la “apertura” del área de entrenamiento. En este contexto “apertura” se refiere a la preparación  y dedicación del área para el entrenamiento. El profesor o quizás uno de los estudiantes avanzados rezan en el centro del área de entrenamiento y a veces se dirigen también a las cuatro esquinas del mismo para hacer una limpieza ritual antes de empezar a entrenar.

 

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