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En las artes marciales, la meditación sobre las acciones pasadas nos conduce a la habilidad y destreza en acciones futuras

Shihan Steve Arneil

Por la senda de Sosai Mas Oyama :

 

 

ET:
¿Qué lo decidió por Kyokushin?

Steve Arneil:
La diferencia estaba en lo extremadamente estricto.

En la conducta y en la técnica.

También sucedía que muchos estilos
querían unirme inmediatamente.

Aquí era al revés.

Ellos debían aceptarme a mí.

Era como un desafío personal.

No significaba que otros estilos fueran malos.

En cierta forma, estaba relacionado con lo
que yo había aprendido antes.

En ese momento desconocía por completo qué era Kyokushin.

Kyokushin es el estilo.

Kyokushinkai es la organización.

En ese momento, para mí,

era simplemente Oyama.

ET:
¿Para esa época, kyokushin eraun estilo definido
o en formación?

HSA:

Todavía estaba en una etapa de desarrollo.

Oyama sabía perfectamente lo que quería,
pero aún estaba desarrollándolo.

Piense que quienes estábamos allí en
esos tiempos éramos la primera generación de discípulos.

Oyama había entrenado previamente otros estilos
con distintos maestros, entre ellos, Funakoshi y Yamaguchi.

Pude incluso, ver entrenamientos entre Oyama y Yamaguchi.

En ese momento, recién empezaban a dividirse los caminos.

El estilo estaba en desarrollo.

Sosai Oyama estaba creando un karate mucho más fuerte
y estrictamente técnico.

Él era sumamente perfeccionista.

En general, el resto de los estilos concentraban
sus esfuerzos en difundir el karate en las universidades,
priorizando el aspecto deportivo.

Oyama era coreano.

Recibía influencias de distintos orígenes,
pero ejercía un control estricto.

Debíamos hacer lo que él nos decía.

No te preguntaba lo que pensabas.

Cualquier cosa que dijera había que hacerla.

Ni preguntas ni discusiones.

Esas eran las reglas.

Y con ese criterio lo desarrolló.

Por ejemplo, podemos apreciar la influencia china
en que llamamos Pinan a los kata de esa línea.

Mientras que los japoneses los llaman Heian.

Pinan es una palabra china y Heian es una palabra japonesa.

También en la utilización de movimentos circulares.

Trabajamos mucho en círculo.

Otros estilos japoneses trabajan más los movimientos rectos.

Sosai consideraba que el círculo
es absolutamente impenetrable.

El ventilador nos sirve de ejemplo.

Si va lento y pones un dedo, lo atraviesas.

Pero si gira rápido no hay forma de entrar.

Aplicado a Karate, si alguien
se acerca no podrá tocarte.

La misma influencia vemos en Tensho,
cuyo origen chino se aprecia en sus movimientos.

También en Sanchin.

Ésta proviene del Goju okinawense
y previamente de China.

Nuestro Sanchin se caracteriza por
la postura de los pies, por ser básicamente

triángulos y puntos geométricos.

El de Goju es un pie derecho y otro a cuarenta y cinco grados.

No se trata de cual está bien y cual está mal.

Importa que se haga correctamente y fuerte para que funcione.

En nuestra kata Sanchin los puños están cerrados
pero no hay motivo que impida

hacerla con manos abiertas, como en Uechi Ryu.

En Sanchin, ejercitamos completamente
los principios del Ibuki.

Nuestros katas tienen básicamente los
mismos movimientos que los de Shotokan y Goju Ryu.

La diferencia está en que nosotros trabajamos
mucho en movimientos circulares y caminamos recto.

Otros estilos caminan haciendo la media luna.

Y en otra kata específico, Seichin,

cuando hacemos kiba dachi.

-Hanshi Steve Arneil con el Maestro Julio Romero-

ET:
¿La forma de kumite deportivo que
conocemos actualmente, es la misma que se practicó
en los comienzos, o entonces se permitía el puño a la cara?
HSA:
Al principio no estaba desarrollado el kumite deportivo.

Era Budo.

Por eso cada vez que tenías
que pelear en el Dojo, era una pelea por tu vida.

Se podía golpear a la cara, a los genitales.

A consecuencia de esta modalidad, tengo el tabique roto.

Podíamos pegar de verdad y la idea
era poner nocaut (k.o.) al oponente.

De esta forma peleamos hasta 1963.

Entonces sucedió que Bangkok desafió a Japón.

Ellos decían que los japoneses hablaban demasiado,
se iban en palabras.

Preguntaron qué grupo japonés aceptaba
pelear con ellos, con sus reglas.

Otros estilos se negaron:
Shotokan, Goju Ryu, Wado Ryu...,
nadie quería pelear.

Sosai preguntó si nosotros queríamos.

Todos dijimos que sí y él seleccionó a seis, a mi entre ellos.

No conocíamos las reglas pero estábamos acostumbrados a combatir.

La idea era noquear al oponente.

Los boxeadores thai nos decían que no podíamos
golpear con mano desnuda, y que debíamos usar guantes.

A desgano aceptamos utilizarlos y empezamos a entrenar.

Tadashi Nakamura y Fushi Hira fueron los dos
que finalmente viajaron.

Los despedimos deseándoles lo mejor.

Poco sabíamos sobre lo que encontrarían allí.

No existían los videos.
Conocíamos que se peleaba sobre un ring,
que muchas técnicas eran similares a las nuestras.

Empezaron a llegar noticias.

Decían queTadashi Nakamura noqueó a todos.

Que Fushi Hiro también.

Los tailandeses estaban enojados porque el compromiso
había sido enviar tres luchadores.

Entonces Kurasaki que era el coach y
aunque era buen peleador no había

entrenado para este compromiso,
decidió pelear.

Sacó al primero sin problemas pero el
segundo le partió la nariz con el codo, y Kurasaki perdió.

Pero bueno, el resultado es anecdótico.

A la vuelta, los recibimos muy felices.

Tenían nuestro respeto y el de la gente de Muay Thai.

Pero el resto de la gente nos decía que estábamos todos locos.

En ese momento entendimos que si queríamos
desarrollar el kyokushin, ampliar su influencia,
teníamos que hacer algunos cambios.

De lo contrario nos manteníamos en
un círculo selecto, muy pequeño.

Comenzamos a experimentar distintas variantes.

Incorporamos el sistema de knock down pero
seguía habiendo demasiada sangre,
demasiada técnica a la cara y muchos nocaut.

Entendimos que no iba a funcionar.

Luego del primer Torneo Japonés fuimos al
primer Torneo Mundial del estilo.

Todavía se podía agarrar la cabeza y golpear con la rodilla.

Agarrar las chaquetas y golpear.
Por ejemplo, se permitía tomar la cabeza
para golpear con la rodilla pero

tomando sólo con una mano.

Tampoco funcionó.

El hospital se llenaba después de cada torneo.

Éramos gente inteligente tratando de encontrar la forma.

Sabíamos que lo que estábamos haciendo era muy bueno
como karate kenka, karate callejero.

Y decidimos seguir entrenando en el Dojo sin limitaciones.

Aunque sí, limitando las posibilidades en el kumite deportivo.

Entonces dijimos no más agarres;
no se permite golpear en los genitales
ni en las articulaciones;
tampoco en la columna vertebral.

Para medir el poder de nuestra técnica,
empezamos con el tameshiwari:
Seiken tsuki, Shuto uchi, Empi uchi, Sokuto keri.

Se eliminaron todos los ataques con la mano a la cara
y a los puntos vitales.

Mucha gente piensa que lo único que hacemos
en kyokushin es golpearnos.

Y es totalmente erroneo.

Kyokushin es perfecto en kata, en técnica, en kihon.

Tenemos incluso un campeonato mundial específicamente de kata.

Yo mantengo en IFK las reglas que Sosai Oyama me enseñó.

E incorporamos un control médico muy estricto.

Antes y durante la competencia.

En kyokushin, peleamos de cuatro maneras diferentes.

* Sin contacto, a marcación, con el sistema WUKO.

* La segunda – Clicker – con el método de simple puntuación.
Se lo utiliza con los principiantes como
una introducción al sistema de knock down.

*La tercera variante es contacto pleno.

*Y por último se pelea kenka, callejero.

 

 

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